Hacía mucho que no me sentía así, tan ligera, tan perfecta con
todas mis imperfecciones. Hacía mucho tiempo que no tenía estas ganas infinitas
de sonreír, de gritar al cielo cuánto me quiero. Hace tanto tiempo que no creía
en mí, que me olvidé de que puedo lograr todo lo que me proponga, que puedo
llegar a hacer aquello que me haga más feliz y que si me esfuerzo voy a ser
quien quiera ser. Siglos hace que no me acordaba de quién soy realmente y aunque
convivo cada día conmigo misma, es posible olvidarse de nuestros verdaderos
deseos, se puede olvidar a valorarse a uno mismo. Hoy tengo ganas de reír, de
amarme y de volar en lo más alto del cielo. Tengo unas ganas locas de vivir y de
ver cumplidos mis sueños. Y aunque mañana vuelva a la rutina de nuevo y tal vez
me olvide otra vez de quién soy, ahora mismo sé qué es lo que quiero, sé quién
soy. Y nadie puede quitarme este momento, nadie va a robarme esta maravillosa sensación.