miércoles, 8 de julio de 2015

Las estaciones que fuimos.

Las palabras estampadas en las hojas de la primavera, en pleno clímax; en otoño vuelan y en invierno mueren. Como nosotros, que nos prometimos el cielo cuando más felices éramos, al tiempo volamos uno lejos del otro y acabamos muriendo en medio del más congelado escenario. Pues llegó el invierno de aquel año y con él, apareció la monotonía, se nos quitaron las ganas de desnudarnos los sentimientos, se fueron los colores y el frío lo congeló todo. Casi parecía que el amor se hubiera congelado junto con nuestras manos. Fuimos acorde al momento, vivimos con los colores cálidos y morimos congelados con los fríos.  Las palabras, aquellas que tan felices nos dijimos, se las llevó el viento y al final, acabaron muriendo, olvidadas. No prometas en primavera si en otoño no soportas el viento y en invierno no tienes intención de luchar contra el frío.



14 comentarios:

  1. ¡Hola, Marina! Me encanta como escribes, es precioso ese trozo y la frase final me ha gustado mucho <3
    Un besazo.

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    1. Me alegro mucho de que te haya gustado tanto Cristina, es todo un placer :)

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  2. Precioso Marina. Simplemente precioso.

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  3. Al leerlo sentí que estaba viendo una historia, fue triste pero a la vez bonito.
    Así es la vida al fin y al cabo...
    Un saludo

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    1. Muchas gracias Frida, es eso lo que quería transmitir :)

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  4. Muy bonito, pero ¿que es eso que dices de que llego el frio? Ya podria, si xD

    Saludos

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  5. Un relato muy lindo y comparas el vaiven del amor con las estaciones. Algo que considero acertado. Te mando un abrazo enorme y nos leemos :3

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