
-No te preocupes. Yo sé adónde podemos ir, nadie nos molestará. Hemos estado ya muchas veces, basta quererlo.
-¿Adónde?
-Tres metros sobre el cielo, donde viven los enamorados.
De algo estoy seguro.
No podrá quererla como la quería yo, no podrá adorarla de ese modo, no sabrá advertir hasta el menor de sus dulces movimientos, de aquellos gestos imperceptibles de su cara.
Es como si sólo a mí se me hubiera sido concedida la facultad de ver, de conocer el verdadero sabor de sus besos, el color real de sus ojos.
Nadie podrá ver nunca lo que yo he visto. Y él menos que ninguno.
Él, incapaz de amarle, incapaz de verle verdaderamente, de entenderla, de respetarla.
Él no se divertirá con esos tiernos caprichos.
Es como si sólo a mí se me hubiera sido concedida la facultad de ver, de conocer el verdadero sabor de sus besos, el color real de sus ojos.
Nadie podrá ver nunca lo que yo he visto. Y él menos que ninguno.
Él, incapaz de amarle, incapaz de verle verdaderamente, de entenderla, de respetarla.
Él no se divertirá con esos tiernos caprichos.

Y si te sale una lágrima cuando lo escuchas, no tengas miedo, es como la lágrima de un fan cuando escucha su canción preferida.
Y era el mar más bello que yo ya hubiera visto. Hecho por miles de corazones que laten juntos. Que bailan siguiendo el ritmo de la música. A veces el dios de la música, el dios de las luces y el dios de la noche deciden agarrarse de las manos, haciendo que la tierra se vea preciosa desde aquí arriba.
Tomando la bajada hacia Marte.
Tomando la bajada hacia Marte.
Aisss que moniss me encanta tu blog,ojalá te hagas una famosa blogera ,porque esto es lo mejor... :)
ResponderEliminarMuchas gracias :) jajaja Qué simpátic@!! Muchísimas gracias, de veras ;)
Eliminar