miércoles, 7 de enero de 2015

Me pone nerviosa.

Tiene mis manos entre las suyas, acariciándolas y dándome calor. Mientras me habla, mis ojos recorren su rostro y estudio cada parte de él, sus ojos de color incierto, su pelo oscuro que le cae sobre la frente, sus labios mojados (esos que me vuelven loca)... Me está contando lo que siente por mí, confesándome como empezó toda esta historia para él. Es hombre de pocas palabras, pero ahora está abriéndome su alma, desnudándose ante mí y ojalá que no pare de hacerlo, porque no hay nada que me haga más feliz. Saber que siente algo tan fuerte como lo que siento yo, que lo nuestro es mutuo. Me perfora con la mirada, que tiene clavada fijamente en mí. Madre mía, esto que siento no puede ser normal, me da un vuelco el estómago cuando me dice que me quiere y no puedo parar de sonreír, algo que reafirma cómo me siento con respecto a todo lo nuestro. Me pone nerviosa cómo me mira, cómo me acaricia, todo él me pone nerviosa. No...¿Qué digo nerviosa? Joder, me pone histérica. 

16 comentarios:

  1. Qué bonito ^^ ¡¡Que siga así!!

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  3. Hola: un relato muy bonito y que rezuma amor.

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  4. AWWWWWWW!!!!! Me encantó esto que escribiste, y con eso último "me pone nerviosa, no, que digo nerviosa... Me pone histérica" creo que ya no podías acabar mejor *--* me encantó, me hace pensar en esos momentos en el que empieza una pareja, en que uno se lanza y suelta todo, y si ya lo hace cogiéndote la mano no puede hacerlo de manera más tierna *-* en fin, que me encantó, lo reconozco, sonreí *-*

    ¡Un grandísimo saludo! 2:*

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    1. Muchas gracias Tábata, me hace feliz que os gusten mis textos :)
      Gracias por tu comentario!!
      Un beso!

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